Mensaje del Director - Víctor Hugo MalagónSEPTIEMBRE 2026

COLOMBIA TODAVÍA NOS NECESITA UNIDOS. Y, SOBRE TODO, NOS NECESITA PRESENTES

Han pasado más de dos semanas desde el terremoto del 10 de agosto, pero para miles de familias el tiempo no se mide todavía en días. Se mide en ausencias, en viviendas que ya no están, en escuelas cerradas, en caminos interrumpidos, en negocios detenidos y en la incertidumbre de no saber cuánto tomará volver a empezar.

Colombia ha respondido con solidaridad. Y esa respuesta ha sido indispensable.

En las horas y días posteriores a la emergencia vimos comunidades enteras movilizarse, empresas aportar recursos y capacidades, instituciones públicas desplegar esfuerzos, organizaciones sociales acompañar a quienes más lo necesitaban y al Sistema de las Naciones Unidas y a la cooperación internacional sumar experiencia, presencia y respaldo.

Iniciativas como Colombia Un Solo Corazón, con el liderazgo de Ana Lucía Pineda, primera dama de la Nación y de Tatiana Céspedes esposa del señor Vicepresidente de la República, han demostrado, una vez más, que cuando el país se encuentra alrededor de un propósito común somos capaces de superar diferencias, sumar capacidades y actuar con enorme generosidad.

Pero ahora comienza una etapa posiblemente más difícil.

Cuando disminuye la atención mediática y la emergencia deja de ocupar los primeros titulares, permanece la realidad cotidiana de quienes deben reconstruir su vida.

Cientos de municipios enfrentan distintos niveles de afectación. Miles de viviendas, instituciones educativas, centros de salud, vías y sistemas de abastecimiento de agua han resultado dañados. Persisten necesidades en seguridad alimentaria, alojamiento, agua y saneamiento, salud, educación y protección.

Y detrás de cada una de esas necesidades hay algo que ninguna estadística alcanza a expresar por completo: personas que necesitan recuperar no solo un techo o una carretera, sino sus medios de vida, su tranquilidad, sus oportunidades y la confianza de que es posible volver a construir futuro.

Desde Pacto Global Red Colombia reiteramos nuestra solidaridad con todas las comunidades afectadas y, de manera muy especial, nuestro abrazo respetuoso a las familias que perdieron a sus seres queridos. Su dolor debe seguir recordándonos que la reconstrucción no es una tarea abstracta ni exclusivamente institucional: tiene nombres, rostros, historias y territorios concretos.

La atención humanitaria continúa siendo prioritaria y debe mantenerse durante el tiempo que sea necesario. Pero simultáneamente debemos comenzar a mirar más lejos.

Será necesario reconstruir viviendas e infraestructura; recuperar actividades económicas y productivas; restablecer servicios esenciales; acompañar a pequeños empresarios, trabajadores y comunidades rurales; y fortalecer las capacidades locales para que los territorios puedan volver a ponerse en pie.

En ese esfuerzo, el sector empresarial tiene una responsabilidad fundamental.

Las empresas pueden contribuir con recursos financieros, pero también con algo igualmente valioso: conocimiento técnico, innovación, tecnología, logística, infraestructura, productos y servicios, cadenas de suministro, oportunidades de empleo y capacidad para reactivar economías locales.

Este es precisamente uno de esos momentos en los que la sostenibilidad deja de ser un concepto y se convierte en una forma concreta de actuar.

Desde Pacto Global Red Colombia, nos hemos comprometido desde el primer momento con campañas como “Colombia un Solo Corazón” y “No estás Solo” de Coomeva y adicionalmente en articulación con la Coordinadora Residente y Humanitaria y el Sistema de las Naciones Unidas en Colombia, hemos convocado a nuestras empresas adheridas y a todos los actores que han acompañado esta respuesta a permanecer vinculados.

Porque la solidaridad que salva una emergencia es indispensable, pero la solidaridad que permanece es la que puede transformar un territorio.

La reconstrucción tampoco debería significar simplemente levantar nuevamente lo que existía antes del terremoto.

Tenemos la posibilidad —y la responsabilidad— de hacerlo mejor.

De construir territorios más resilientes frente a los riesgos futuros; infraestructura más sostenible; comunidades con mayores oportunidades; economías locales más fuertes; y procesos de recuperación en los que las personas afectadas no sean únicamente beneficiarias, sino protagonistas de las decisiones que determinarán su propio futuro.

Ese debe ser nuestro horizonte común.

Una recuperación que una resiliencia y sostenibilidad, inversión e inclusión, desarrollo económico y bienestar social.

Las primeras horas de esta tragedia nos exigieron reaccionar.

Las próximas semanas y meses nos exigirán algo todavía más importante: permanecer.

  • Permanecer cuando la emergencia deje de ser noticia.
  • Permanecer cuando los desafíos sean menos visibles, pero no menos urgentes.
  • Permanecer hasta que las comunidades puedan recuperar sus oportunidades y volver a mirar el futuro con esperanza.

Ahora necesitamos transformar la solidaridad en compromiso sostenido, articulación efectiva y acción colectiva.

Porque reconstruir Colombia no será tarea de una institución, de una empresa o de un sector.

Será una tarea de todos.

COLOMBIA TODAVÍA NOS NECESITA UNIDOS. Y, SOBRE TODO, NOS NECESITA PRESENTES.

Víctor Hugo Malagón
Director Ejecutivo, Pacto Global Red Colombia

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